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El corazón del atleta también evoluciona: lo que sabemos hoy sobre bradicardia y sistema eléctrico — Dra. Maria Botia, Medicina Deportiva
Cardiología Deportiva

El corazón del atleta también evoluciona: lo que sabemos hoy sobre bradicardia y sistema eléctrico

Por Dra. Mercedes Botia

Durante años hemos entendido la frecuencia cardíaca baja en atletas como una señal de eficiencia. Y es correcto: en deportistas entrenados, la bradicardia sinusal y algunos bloqueos leves son hallazgos esperados. No requieren tratamiento, ni limitan el ejercicio.

Sin embargo, en medicina del deporte el contexto lo cambia todo. Cuando entran en juego la edad, los años de entrenamiento y la carga acumulada, esta adaptación puede evolucionar de formas que vale la pena entender.

Hoy sabemos que no todo se explica por el "tono vagal".
El entrenamiento de resistencia sostenido induce una remodelación electrofisiológica intrínseca. Es decir, cambios en la forma en que las propias células generan y transmiten el impulso eléctrico.

¿Qué ocurre a nivel celular?

El corazón no solo late más lento por una orden del sistema nervioso, sino porque su “maquinaria” interna cambia para adaptarse al esfuerzo crónico. A nivel celular, esto implica:

📉 Disminución de canales HCN4
Reducción de canales de calcio
🫀 Menor automatismo sinusal
Lentificación del nodo auriculoventricular

A esta remodelación se suman dos moduladores clave que potencian el efecto:

Ritmo circadiano 🌙

Durante el sueño, la expresión de estos canales baja naturalmente. En atletas, esto se suma a la adaptación previa, explicando por qué las bradiarritmias ocurren más de noche.

Envejecimiento ⏳

Con los años aparece fibrosis y disminuye la densidad iónica, reduciendo la reserva funcional del sistema eléctrico.

Perfil del atleta con mayor adaptación

La evidencia describe un perfil muy específico donde estos cambios son más prevalentes:

  • Atletas de resistencia (ciclismo, triatlón, remo, maratonistas)
  • Trayectorias mas de 15 años de práctica
  • Cargas superiores a 10 horas semanales
  • Deportistas a partir de la quinta década de vida

¿Qué muestra la evidencia científica?

Un estudio de 2024 comparó la necesidad de marcapasos en diferentes poblaciones, revelando una relación directa con el tipo de deporte y la dosis de entrenamiento:

65 años

Ex-atletas Resistencia

Edad promedio marcapasos

73 años

Atletas Fuerza/Mix

Edad promedio marcapasos

75 años

Grupo Sedentario

Edad promedio marcapasos

Señales de alerta: cuándo consultar

Aunque la bradicardia suele ser benigna, la evaluación clínica es clave si aparecen síntomas que sugieren que la adaptación ha cruzado el límite de lo fisiológico:

💫 Mareos o Desmayos (sincope)
📉 Baja del rendimiento
🔋 Fatiga inexplicada
💓 Palpitaciones o pausas

⚠️ Especial atención si:

  • • Aparecen después de muchos años de entrenamiento.
  • • No mejoran con periodos de descanso.
  • • Se asocian a frecuencias extremadamente bajas con síntomas en reposo.

Conclusión: Entrenar con conocimiento

El ejercicio sigue siendo la herramienta de salud más poderosa. La bradicardia del atleta es, en la mayoría de los casos, un trofeo a la constancia. Sin embargo, como cualquier sistema biológico sometido a altas cargas, requiere seguimiento.

No se trata de generar preocupación, sino de entender mejor el cuerpo que entrenamos. En medicina del deporte, el objetivo no es solo rendir más hoy, sino sostener la salud en el tiempo.

La dosis, la duración y el contexto individual definen si una adaptación sigue siendo eficiencia o si requiere atención médica.

“El corazón del atleta evoluciona.
Escucharlo es parte del entrenamiento.”

Referencias bibliográficas:
- Al-Othman: Symptomatic bradyarrhythmias in the athlete. 2024
- Bondarev: Intrinsic Node Dysfunction Requiring Pacemaker Implantation. 2024